jueves, 28 de marzo de 2024

Ejemplo de análisis interpretativo de un poema futurista (incompleto).

 

El poder del poeta futurista.


El presente informe tiene como objetivo analizar el poema “solo quiero milagros” de Vladímir Mayakovski,

 poeta ruso que se adscribe al movimiento futurista.  Comenzaré con el análisis de la obra bajo los parámetros 

del manifiesto futurista escrito por el italiano Filippo Marinetti originalmente en el 1909, a continuación 

plantearé un mi interpretación personal fundamentada con los elementos descritos en mi análisis. 


El poema “sólo quiero milagros” presenta una estructura poco convencional, ya que, sus versos son de una

 extensión irregular y no se divide en estrofas, esto puede obedecer al espíritu futurista de abandonar los

 convencionalismos y romper con la tradición literaria anterior, respecto al hablante lírico se puede distinguir

 la figura de un poeta futurista a través del siguiente fragmento “quizá sea/ el último poeta” aquí podemos ver

 como el hablante lírico se identifica como el último poeta y la pregunta que nos puede nacer es la siguiente

 ¿qué pasa con los demás poetas que deben existir? Quizás el hablante lírico siente que todos los demás no 

merecen ser poetas porque estarían estancados en la tradición antigua y no entregan su alma al futurismo como

 lo hace él, desde este punto de superioridad el hablante lírico se refiere a las personas a las que quiere guiar

 hasta un nuevo futuro donde los futuristas son los reyes como podemos apreciar en los últimos versos

 “me retiraré a mi trono/ con agujeros de estrellas en las bóvedas gastadas/ Me acostaré/ luminoso”.


Respecto a los elementos del futurismo, podemos encontrar los siguientes. En los primeros compases del 

poema podemos apreciar como el hablante lírico plantea la superioridad del hombre sobre la naturaleza a

 través del siguiente fragmento.  


“la cara listada de la abulia ahorcada,

y sobre la cerviz espumajosa

de los ríos veloces

retuercen los puentes sus brazos de hierro.

El cielo llora

desconsolado,

sonoro” (Mayakovski, solo quiero milagros).


En este fragmento podemos encontrar las bases del futurismo, una naturaleza en decadencias, unas cerviz 

espumosa y un cielo que llora son solo espectadores de la fuerza de un puente, representado como gigantescos 

brazos de hierro flexionandose como un halterófilo dispuesto a levantar 500 kilogramos de peso, el único 

elemento natural que sobresale es el río, que también nos retrotrae al futurismo a través de la velocidad, 

sin embargo este ensalzamiento se hace solo para verse vencido ante la fuerza del hierro, lo que quiere decir 

que incluso el elemento más fuerte de la naturaleza se rinde ante el ingenio del hombre futurista. 

EL siguiente elemento que es digno de ser analizado es la imagen que tiene el hablante lírico de él mismo que 

podemos apreciar en los siguientes versos. 


“Yo, intrépido,

mantuve en los siglos el odio a los rayos de día;

con el alma tensa, como nervios de cable,

soy

el rey de las lámparas.

Vengan a mí”  (Mayakovski, solo quiero milagros).


En los versos presentados, podemos entender la forma en que el hablante lírico se compara con las máquinas, 

adquiere adjetivos propios del futurismo y que demuestran ese dinamismo,  valentía y velocidad, soy intrépido,

 y mezcla la débil carne con elementos más propios de las máquinas que el futurismo tanto alaba, nervios como

 cables y finalmente desde esta posición de superioridad absoluta utiliza un símbolo que desde prometeo ha 

representado el conocimiento, la luz, y se corona como el rey de las lámparas llamando a todos aquellos

 que deseen ser iluminados por su tremenda sabiduría y poder. 


A modo de interpretación, diré que el poema “solo quiero milagros” pretende mostrar a los poetas futuristas 

como los únicos capaces de crear verdadero arte y el que quiera ser un artista deberá seguir las mismas reglas, 

tan superior es este poeta futurista que plantea lo siguiente “les mostraré,/ con palabras/ sencillas,. Como un 

mugido” como un maestro que enseña a niños, como palabras sencillas para que aprenda, rebajando a los demás

 y va un paso más allá, tratándolos como al ganado diciendo que hasta podría mugir para que lo entiendan. Es tan 

elevada la posición del poeta futurista que como planteé anteriormente, es como un dios, está más allá de la luz

 del sol que es algo natural y despreciable, sino que, él es la misma luz y desde su trono será capaz de entregarles

a todos la capacidad de alcanzar un estatus divino desafiando a los propios dioses, 


“Apenas toque con los dedos vuestra cabeza

os crecerán los labios

para enormes besos

y una lengua

afín a todos los pueblos.”

miércoles, 27 de marzo de 2024

Avión (Guillaume Apollinaire)

 

¿Qué habéis hecho, franceses, con Ader el aéreo?
Una palabra era suya, ahora ya nada.

Aparejó los miembros de la ascesis,
en la lengua francesa entonces sin nombre,
y luego Ader se torna poeta y los llama avión.

Oh pueblo de París, vosotros, Marsella y Lyon;
todos vosotros, ríos y montañas francesas,
habitantes de ciudades y vosotros, gentes del campo…
el instrumento para volar se llama avión.

Dulce palabra que habría encantado a Villon;
los poetas venideros la pondrán en sus rimas.

No, tus alas, Ader, no eran anónimas
cuando llegó el gramático a dominarlas,
a fraguar una palabra erudita sin nada de aéreo
donde el pesado hiato y el asno que le acompaña (aeropl -ane)
componen una palabra larga, como un vocablo de Alemania.

Se requería el murmullo y la voz de Ariel
para denominar el instrumento que nos lleva al cielo.
El quejido de la brisa, un pájaro en el espacio,
y es una palabra francesa que pasa por nuestras bocas.

¡El avión! Que suba el avión por los aires,
que planee sobre los montes, que atraviese los mares
y aún más lejos se pierda.

Que trace en el éter un eterno surco,
pero guardémosle el nombre suave de avión,
pues de ese mágico mote sus cinco letras hábiles
tuvieron la fuerza de abrir los cielos móviles.

¿Qué habéis hecho, franceses, con Ader el aéreo?
Una palabra era suya, ahora ya nada.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Golo - Elena Aldunate

 

La nave estelar descansa sobre la superficie yerma de la Luna. El silencio puebla de miedo un horizonte azulino. Un vacío transparente marca nítidos los contornos del cohete.

El hombre ha logrado su fantástica hazaña.

Lejos, Golo espera. Hace horas, humanas horas, que, silencioso, observa al extraño vehículo espacial.

Golo es un ser único, sus rasgos indescriptibles sugieren algo entre la verdad escueta y el cansancio total. Nada está de más en él. Golo es impávido, sereno, penetrante, solitario habitante del planeta muerto, último resultado de una generación superevolucionada.

De pronto decide. Sus líneas seguras y rápidas se mueven en dirección al intruso. Golo no es ni malo ni bueno. Ya no tiene para qué serlo. Pero algo lo impulsa hacia el objeto desconocido; algo en su cerebro le dice que esto tenía que suceder.

Ya cerca, nada se mueve, nada se percibe. Poco a poco, al poyarse en el metal fundido, su oído perfecto escucha la débil respiración jadeante y un "no sé qué" remoto, eliminado, doloroso, se en él. Allí hay vida, valor, necesidad.

En rápido deslizamiento sus dedos, si así pudieran llamarse, encuentran sencilla la inviolable cerradura. La puerta se abre rechinando.

Primero lo golpea el olor, el denso olor de allí dentro, y luego la tibieza que emana de la sangre caliente. Su mirada sin párpados, en la total oscuridad, ve, entre amarras metálicas, un cuerpo pequeño y peludo que se agita convulso y desde el cual dos ojos velados lo miran.

El animal comprende: la salvación está ahi. Gime suavemente. Los años de cautiverio de su especie, los siglos de domesticidad de su raza, le dicen que debe ser humilde. Débilmente estira sus patas, débilmente agita su cola. La lengua oscura y seca cuelga temblorosa de su hocico implorante.

Agua, piensa Golo, oxígeno. Se yergue, como un rayo, desparece para luego volver llevando algo así como un recipiente luminoso.

Sin miedo se acerca al animal y, con sus extrañas manos, le ayuda a beber agua, mientras ajusta a esa nariz seca y rugosa el oxígeno.

El animalito está demasiado exhausto para incorporarse, pero con supremo esfuerzo lame sorpresivamente la piel fría de Golo para darle las gracias, infinitas gracias.

Entonces, desgarrante, de lo profundo del recuerdo, de la raíz del ancestro suprimido, el amor comienza a germinar penetrando a través de esa estructura cerrada y Golo sonríe. Con sus ojos sin párpados, Golo llora mientras sus brazos estremecidos estrechan la hirsuta cabeza canina.

"Baby HP" (1952) - Juan José Arreola

 

    Señora ama de casa: convierta usted en fuerza motriz la vitalidad de sus niños. Ya tenemos a la venta el maravilloso Baby H.P., un aparato que está llamado a revolucionar la economía hogareña.

    El Baby H.P. es una estructura de metal muy resistente y ligera que se adapta con perfección al delicado cuerpo infantil, mediante cómodos cinturones, pulseras, anillos y broches. Las ramificaciones de este esqueleto suplementario recogen cada uno de los movimientos del niño, haciéndolos converger en una botellita de Leyden que puede colocarse en la espalda o en el pecho, según necesidad. Una aguja indicadora señala el momento en que la botella está llena. Entonces usted, señora, debe desprenderla y enchufarla en un depósito especial, para que se descargue automáticamente. Este depósito puede colocarse en cualquier rincón de la casa, y representa una preciosa alcancía de electricidad disponible en todo momento para fines de alumbrado y calefacción, así como para impulsar alguno de los innumerables artefactos que invaden ahora los hogares.

    De hoy en adelante usted verá con otros ojos el agobiante ajetreo de sus hijos. Y ni siquiera perderá la paciencia ante una rabieta convulsiva, pensando en que es una fuente generosa de energía. El pataleo de un niño de pecho durante las veinticuatro horas del día se transforma, gracias al Baby H.P., en unos inútiles segundos de tromba licuadora, o en quince minutos de música radiofónica.

    Las familias numerosas pueden satisfacer todas sus demandas de electricidad instalando un Baby H.P. en cada uno de sus vástagos, y hasta realizar un pequeño y lucrativo negocio, trasmitiendo a los vecinos un poco de la energía sobrante. En los grandes edificios de departamentos pueden suplirse satisfactoriamente las fallas del servicio público, enlazando todos los depósitos familiares.

    El Baby H.P. no causa ningún trastorno físico ni psíquico en los niños, porque no cohíbe ni trastorna sus movimientos. Por el contrario, algunos médicos opinan que contribuye al desarrollo armonioso de su cuerpo. Y por lo que toca a su espíritu, puede despertarse la ambición individual de las criaturas, otorgándoles pequeñas recompensas cuando sobrepasen sus récords habituales. Para este fin se recomiendan las golosinas azucaradas, que devuelven con creces su valor. Mientras más calorías se añadan a la dieta del niño, más kilovatios se economizan en el contador eléctrico.

    Los niños deben tener puesto día y noche su lucrativo H.P. Es importante que lo lleven siempre a la escuela, para que no se pierdan las horas preciosas del recreo, de las que ellos vuelven con el acumulador rebosante de energía.

    Los rumores acerca de que algunos niños mueren electrocutados por la corriente que ellos mismos generan son completamente irresponsables. Lo mismo debe decirse sobre el temor supersticioso de que las criaturas provistas de un Baby H.P. atraen rayos y centellas. Ningún accidente de esta naturaleza puede ocurrir, sobre todo si se siguen al pie de la letra las indicaciones contenidas en los folletos explicativos que se obsequian en cada aparato.

    El Baby H.P. está disponible en las buenas tiendas en distintos tamaños, modelos y precios. Es un aparato moderno, durable y digno de confianza, y todas sus coyunturas son extensibles. Lleva la garantía de fabricación de la casa J. P. Mansfield & Sons, de Atlanta, Ill.


martes, 19 de marzo de 2024

Solo quiero milagros (Vladímir Mayakovski).

 Solo quiero milagros (Vladímir Mayakovski).

Jamás comprenderéis

por qué yo,

tranquilo,

entre el vendaval de burlas.

Llevo en un plato el alma

al festín de los años futuros.

Por el carrillo rasposo de las calles,

resbalando como lágrima inútil,

yo,

quizá sea

el último poeta.

¿Habéis visto?

En las avenidas pedregosas

se contonea

la cara listada de la abulia ahorcada,

y sobre la cerviz espumajosa

de los ríos veloces

retuercen los puentes sus brazos de hierro.

El cielo llora

desconsolado,

sonoro;

una nubecilla

una mueca en la comisura de los labios

parece una mujer que esperaba un niño

y Dios le dio un idiota tuerto.

Con dedos rollizos, cubierto de vello rojo,

el sol acarició con la insistencia del tábano

vuestras almas fueron esclavizadas a besos.

Yo, intrépido,

mantuve en los siglos el odio a los rayos de día;

con el alma tensa, como nervios de cable,

soy el rey de las lámparas.

Vengan a mí

los que rasgaron el silencio,

los aullaron

cuando el dogal del mediodía apretó,

les mostraré,

con palabras

sencillas. Como un mugido,

nuestras nuevas almas,

zumbantes,

como arcos de lámparas.

Apenas toque con los dedos vuestra cabeza

os crecerán los labios

para enormes besos

y una lengua

afín a todos los pueblos.

Yo, con el lama renqueante,

me retiraré a mi trono

con agujeros de estrellas en las bóvedas gastadas.

Me acostaré

luminoso

con ropas hechas de indolencia

sobre el blando lecho de estiércol legítimo

y silencioso,

besando las rodillas de las traviesas

me abrazará por el cuello la rueda de un tren.

Solo quiero milagros.

Mar (Filippo Tomasso Marinetti)

 

Mar (Filippo Tomasso Marinetti)


¡Oh grande, rebelde y feroz mar!

Mar vengador,

mar como huele incoloro… ¡Anda! ¡salta!

saltar con salto elástico

hasta las nubes, hasta el cenit.


¡… Y luego botar y rebotar, sin cansarte

como una enorme bola!

¡ Inundar orillas, puertos, muelles, agachados

como búfalos bajos sus retorcidos cuernos de humo!

… Aplasta, oh mar, las ciudades con sus corredores de catacumbas

y aplasta eternamente a los viles,

los idiotas y los abstemios, y siega, siega

de un solo golpe las espaldas inclinadas de tu cosecha.


Machucar los pozos de los millonarios,

tocándolos como tambores,

y lanzar, lanzar, mar vengador,

nuestro cráneos explosivos entre las piernas de los reyes.


Y decid, Vagabundos y bandidos

si no es este el boliche que esperabais.

CANCIÓN DEL AUTOMÓVIL (Filippo Tomasso Marinetti)

 

CANCIÓN DEL AUTOMÓVIL (Filippo Tomasso Marinetti)


¡Dios vehemente de una raza de acero,

automóvil ebrio de espacio,

que piafas de angustia, con el freno en los dientes estridentes!

¡Oh formidable monstruo japonés de ojos de fragua,

nutrido de llamas y aceites minerales,

hambriento de horizontes y presas siderales

tu corazón se expande en su taf-taf diabólico

y tus recios neumáticos se hinchen para las danzas

que bailen por las blancas carreteras del mundo.

Suelto, por fin, tus bridas metálicas.,., ¡Te lanzas

con embriaguez el Infinito liberador!

Al estrépito de¡ aullar de tu voz…

he aquí que el Sol poniente va Imitando

tu andar veloz, acelerando su palpitación

sanguinolento a ras del horizonte…

¡Míralo galopar al fondo de los bosques!…

¡¡Qué importa, hermoso Demonio!

A tu merced me encuentro… ¡Tómame

Sobre la tierra ensordecido a pesar de todos sus ecos,

bajo el cielo que ciega a pesar de sus astros de oro,

camino exasperando mi fiebre y mi deseo,

con el puñal del frío en pleno rostro.

De vez en vez alzo mi cuerpo

para sentir en mi cuello, que tiembla

la presión de los brazos helados

y aterciopelados del viento.

¡Son tus brazos encantadores y lejanos que me atraen!

Este viento es tu aliento devorante,

¡insondable Infinito que me absorbes con gozo…

¡Ah! los negros molinos desmanganillados

parece de pronto

que, sobre sus aspas de tela emballenada

emprenden una loca carrera

como sobre unas piernas desmesurados…

He aquí que las Montañas se aprestan a lanzar

sobre mi fuga capas de frescor soñoliento…

¡Allá! ¡Allá! ¡mirad! ¡en ese recodo siniestro!…

¡Oh Montañas, Rebaño monstruoso, Mammuths

que trotáis pesadamente, arqueando los lomos Inmensos,

ya desfilasteis… ya estáis ahogadas

en la madeja de las brumas!…

Y vagamente escucho

el estruendo rechinante producido en las carreteras

por vuestras Piernas colosales de las botas de siete leguas…

¡Montañas de las frescas capas de cielo!…

¡Bellos ríos que respiráis al claro de luna!…

¡Llanuras tenebrosas Yo os paso el gran galope

de este monstruo enloquecido… Estrellas, Estrellas mías,

¿oís sus pasos, el estrépito de sus ladridos

y el estertor sin fin de sus pulmones de cobre?

¡Acepto con Vosotras la opuesta,… Estrellas mías…

¡Más pronto!… ¡Todavía más pronto

¡Sin una tregua¡ ¡Sin ningún reposo

¡Soltad los frenos!… ¡Qué! ¿no podéis?…

¡Rompedlos!… ¡Pronto!

¡Que el pulso del motor centuplique su impulso!

iHurral ¡no más contacto con nuestra tierra inmunda

¡Por fin me aparto de ella y vuelo serenamente

por la escintilante plenitud

de los Astros que tiemblan en su gran lecho azul.

Ejemplo de análisis interpretativo de un poema futurista (incompleto).

  El poder del poeta futurista. El presente informe tiene como objetivo analizar el poema “solo quiero milagros” de Vladímir Mayakovski,  po...